La muerte del decano: por Gonzalo Torrente

Torrente Ballester es simplemente una de las mejores mentes literarias que tuvo España en el siglo veinte; para algunas personas es la mejor pluma que se vio en el siglo pasado en la península ibérica. Su prosa era magnífica y rompedora, con un carácter innovador lleno de honestidad dentro de las propuestas que presentaba a la sociedad. El interés que mostraba por el individuo y la sociedad era realmente auténtico y sus acercamientos intelectuales estaban plasmados por la huella de su impalpable y persistente ideología.  Sus tramas tenían una construcción libre de algún reproche, cuando escribía fantasía lo hacía de manera desbordante, y siempre tenía un toque de humor que era simplemente impecable.

Gonzalo era una persona multifacética, pero sus novelas lo llevaron a tener un puesto especial en el corazón de muchos españoles. Hay una de sus novelas que no se le ha dado la relevancia histórica que debería tener: La Muerte del Decano, la cual tiene contexto en una investigación de tipo policial que se lleva a cabo cuando acaba la guerra en España. La investigación se lleva a cabo en las instalaciones de una universidad, ocasión que aprovecha el autor para poder comentar sus notas sobre los prejuicios, las  componendas y jerarquías que existían en el mundillo académico español de la época, mostrando entre otras cosas clarísimos abusos por las autoridades. Las situaciones que se dan en esta novela son tan creíbles como absurdas, y es que la novela está repleta de una intriga de muy difícil solución. Hay una pregunta clave en el libro, y es la de ¿Alguien realmente se podría suicidar para que un rival del campo amoroso tuviese consecuencias como el presidio? Esta y muchas otras cuestiones morales y humanas son tratadas por Torrente, quien resolvió todas las incidencias planteadas con su calidad de estilo inigualable. No hay análisis que le haga justicia a la calidad literaria que plasmaba Gonzalo en cada obra, así que nuestra más sincera recomendación a todos nuestros lectores es simple: ¡Leed este libro!