A propósito de la belleza de la Literatura

Algunos tratan de buscar en los libros salvación, otros esparcimiento, otros reflexión y algunos pocos conocimiento científico, pero son realmente exiguos los que reparan en que todo lo anterior puede ser de forma más fácil hallado en otros medios. Por ejemplo, para la salvación; las iglesias o los psicólogos, dependiendo de tus creencias, pueden brindarte todo eso que necesitas para no sentirte perdido y desamparado en este hostil mundo. Para el entretenimiento, las películas, series, deportes y videojuegos son la manera más incluyente y fácil de abolir al aburrimiento de ti.  La reflexión se puede alcanzar en clases de filosofías, en las buenas películas de culto o incluso las mismas iglesias. Por último, las universidades en el mundo, inclusive el mundo multimedia de internet, están inundadas de conocimiento científico dispuesto a ser brindado a todas las personas interesadas.

Sin embargo, si lo consideramos con mesura y a profundidad, todo lo que buscamos en esta vida tiene su origen en los libros; todo nace de los libros, todo se desarrolla en los libros y todo lo que queremos está en los libros. Y, a pesar de que nazca y se reproduzca en otros medios, lo que verdaderamente nos interesa lo buscamos en los libros pues sabemos que allí nada nos puede defraudar o decepcionar. ¿Y esto a qué se debe? Posiblemente a que todo lo que se escribe en un libro es meditado a profundidad antes de ser plasmado eternamente en el papel, por lo que, por lo general, todo lo que en un libro se escribe está naturalmente dotado de verdad.

Por consiguiente, a pesar de que la tecnología avance y los medios de adquisición de todo tipo de conocimiento hayan sido innovados, los que buscamos la verdad seguimos optando por los libros. Aunque todo lo que nos rodea conjure para matar definitivamente a los libros, los mismos existirán eternamente y no podrán inexistir gracias a todas aquellas personas obsesas con la verdad. Pero ¿Qué es la verdad? ¿Acaso la verdad no es subjetiva al igual que las mentiras? En efecto, nadie sabe la verdad, pero podemos distinguir cuando algo es cierto, natural y genuino. Dicha ambigüedad e imprecisión de la verdad no es más que prueba irrefutable de la belleza, de la verdad y la belleza, siempre ligadas y siempre unidas. Belleza no es más que la substancia de los libros, así tal cual lo confirman el personal lector de Fontaneros .

Mis manos desfallecen y empiezan a dudar de toda concepción premeditada de la verdad. No sé qué es la verdad, no sé qué es la belleza, entonces ¿Cómo es que no puedo dudar de la belleza de los libros? Es así como tampoco puedo dejar de pensar que los libros son obras mágicas, tocadas por entes superiores o deidades que flotan por encima de los mundanos. Es impresionante lo que un buen libro, que te marca la vida, puede hacerte creer acerca del género literario, así que no pares de leer, lee.