‘Compostela y su ángel’, de Torrente Ballester

Hablar de Gonzalo Torrente Ballester es hacerlo de una de las figuras más importantes de la literatura española del siglo XX. Este profesor, conocido principalmente en su faceta de escritor por la archiconocida ‘Cañas y barro’, fue reconocido por crítica y publicado tras su muerte, en 1999; no obstante, en vida también recibió el aliento de todos e incluso llegó a hacerse con el Premio Príncipe de Asturias de las Letras, además de los prestigiosos Premio Nacional de Narrativa y Premio Cervantes.

Dentro de su extensa obra destacan sus novelas, el género en el que quizá se desenvolvía con más soltura y destreza. Sin embargo, desde 1938 hasta 1950 centró buena parte de sus esfuerzos en el teatro, terreno en el que parió obras como ‘El retorno de Ulises’, ‘República Barataria’ o ‘Lope de Aguirre. También en el ensayo se prodigo, con libros sobre metaliteratura y con ‘El Quijote como juego’ como título reseñable. El periodismo fue otro de los campos que se atrevió a frecuentar, ya que su excelsa pluma le valía para rondar cualquier terreno con suficiencia.

En lo que a la miscelánea se refiere, hay que rescatar libros como ‘Farruquiño’, ‘Santiago de Rosalía Castro’, ‘Lo mejor de Gonzalo Torrente Ballester’ o ‘Los mundos imaginarios’, esta última escrita ya en el ocaso de su carrera. En este mismo territorio podemos centrarnos en ‘Compostela y su ángel’, la primera miscelánea a la que Torrente Ballester dio vida, allá por 1948.

Pero en el título de esa obra de 1948 –publicada por la editorial Afrodisio Aguado- sólo se podía leer ‘Compostela’; lo de “y su ángel…” vino después, concretamente en la reedición llevada a cabo en 1984. Aunque el autor nació en Ferrol, Compostela desempeña un papel clave en toda su obra, siendo el lugar que tal vez más inspiración fue capaz de despertarle. A raíz de la bella idea de que “Compostela se hace en torno a la campana”, en clara alusión al sonido que genera la Catedral de Santiago, Torrente Ballester prosiguió su miscelánea de ‘Compostela y su ángel’.